Reveló un integrante de los líderes del movimiento de la universidad.
En las sombras de las oficinas del Palacio de Gobierno, se está “cocinando” algo profundamente turbio, perverso y podrido. Mientras la Universidad Tecnológica de Tlaxcala (UTT) agoniza entre protestas, paros y el colapso total de su prestigio, funcionarios de la administración actúan como sicarios institucionales para blindar a una banda de ineptos y presuntos corruptos.
Así lo reveló un integrante de las protestas, quién nos solicitó el anonimato.
La orden viene de arriba: Lorena Cuéllar Cisneros no soltará a su amigo y operador político Lenin Calva Pérez, “cueste lo que cueste”.
Lenin Calva, un profesor de educación física reciclado en rector por favores electorales, ha convertido la otrora orgullosa UTT en un botín. Toleró que el corrupto Daniel Herrera Carvajal, director administrativo, usara la institución como su “caja chica”, con denuncias que lo señalan refugiándose en su restaurante Punta Tlaxcala mientras los pagos se atrasan y las instalaciones se caen a pedazos.
El también corrupto rector Calva, permitió un descarado nepotismo y tráfico de influencias: Mariana Rodríguez, hija de Noé Rodríguez Roldán, titular de Planeación estatal, fue colocada en un cargo clave pese a su nula capacidad, generando abusos y rezago educativo.
La nómina de la institución ya es del dominio público, los directivos principales de la UTT, incluyendo a los mencionados, reciben sueldos millonarios que representan un insulto para docentes y administrativos.
“Las mesas de negociación son un teatro grotesco y una farsa”, comentó uno de los participantes de los inconformes. “Nos dan atole con el dedo, pero sabemos que preparan un golpe maestro al movimiento”, “responderemos con fuerza”, agregó.
Luis Antonio Ramírez en SEGOB y José Rafael Coca en Gobernación siguen instrucciones precisas: “hagan lo que se tenga que hacer”. Eso incluye sabotear acuerdos, amenazar a disidentes y preparar un ataque frontal contra el movimiento de docentes, administrativos y estudiantes a los que ya califican cínicamente como “rijosos malagradecidos”. El secretario de Educación, Homero Meneses, brilla por su ausencia, más enfocado en electoralismo que en salvar la educación superior.
Esta no es mala administración. Es un asalto deliberado. Calva y sus protectores prefieren quemar la gobernabilidad del estado antes que admitir la podredumbre. La UTT, que brillaba nacional e internacionalmente, hoy es un basurero político donde se premia la lealtad por encima de la excelencia.