La senadora señala que el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum fortalece la imagen de México en el mundo.
La senadora Ana Lilia Rivera Rivera afirmó que la defensa de la soberanía nacional no sólo se expresa en la política exterior o en la protección de los recursos estratégicos del país, sino también en la construcción de gobiernos honestos, cercanos a la gente y comprometidos con el bienestar colectivo.
En giras de trabajo informativas en los municipios de Teolocholco y Huamantla, la legisladora tlaxcalteca destacó que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabeza una nueva etapa de la transformación nacional sustentada en la independencia, la justicia social y la fortaleza de las instituciones públicas, en un contexto internacional donde persisten presiones e intereses externos que buscan influir en las decisiones de los Estados nacionales.
En ese sentido, sostuvo que la mejor forma de defender a México es consolidar un proyecto de nación que coloque al pueblo en el centro de las decisiones públicas y que garantice que los recursos del país se utilicen para reducir desigualdades y ampliar derechos.
Ana Lilia Rivera señaló que la transformación impulsada por millones de mexicanas y mexicanos requiere la participación responsable de todas las autoridades, independientemente del nivel de gobierno que representen.
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Indicó que los principios de no robar, no mentir y no traicionar al pueblo deben mantenerse como guía permanente del servicio público, pues son la base de la confianza ciudadana y de la legitimidad de un proyecto que busca profundizar los cambios iniciados en los últimos años.
“La soberanía también se defiende cuando el poder se ejerce con honestidad, cuando los recursos públicos se destinan al bienestar de la gente y cuando las autoridades mantienen un vínculo permanente con las comunidades. No puede haber transformación verdadera sin congruencia en el ejercicio del gobierno”, expresó.
La senadora agregó que la consolidación del proyecto encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum requiere gobiernos estatales y municipales sensibles a las necesidades de la población, capaces de actuar con responsabilidad social y de responder a las demandas ciudadanas mediante resultados concretos.
Finalmente, llamó a preservar la esencia del movimiento transformador mediante una conducta pública ética y comprometida con el pueblo, al considerar que sólo así México podrá seguir fortaleciendo su soberanía frente a cualquier intento de injerencia externa y continuar avanzando hacia una nación más justa, democrática e independiente.