Mayordomo Alejandro Cano "secuestraría" ganancias del rodeo junto con toda su familia. Se hizo cargo del cobro de boletos, la cantina, baños y estacionamientos
Lo que debía ser un evento benéfico para la fe y la comunidad de Amaxac de Guerrero se ha transformado en un escándalo de presunta corrupción y opacidad, pues de acuerdo con integrantes de la Comisión de Mañanitas de la Fiesta Patronal, así como vecinos del municipio, han alzado la voz en contra del segundo componente al mando de la mayordomía, Alejandro Cano, a quien acusan de desviar los fondos recaudados para beneficio de su familia.
El conflicto tiene su origen en la organización del tradicional rodeo realizado en el campo "La Frontera", cuyo evento tuvo un costo total estimado de 240 mil pesos, de los cuales, el ayuntamiento aportó 100 mil.
El objetivo de esta inversión pública fue para mitigar los costos operativos para que la mayordomía, encabezada por el ciudadano Edwin Zempoalteca Hernández, pudiera maximizar las ganancias y entregar un apoyo económico robusto a la parroquia; sin embargo, los resultados distan mucho de la transparencia que exige el manejo de recursos comunitarios y públicos.
Lo anterior, porque resulta que el segundo mayordomo, decidió hacer a un lado Zempoalteca Hernández y junto con su familia, Alejandro Cano decidió hacerse cargo de toda la organización, convirtiendo el evento patronal en una empresa privada para sus allegados.
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Y es que el evento, que tuvo una respuesta favorable, quedó en sus manos, desde el manejo de taquillas (cobro de boletos), estacionamiento, uso de baños públicos, cobro a vendedores ambulantes, hasta la venta adicional de botellas de licor, aun cuando ya había vendido la cantina a una empresa.
No obstante, pese a las grandes ganancias, a 24 horas de que entregue las aportaciones a la parroquia, lo cual lo tiene que realizar de cara al pueblo el día de las Mañanitas, Alejandro Cano se niega rotundamente a presentar un informe financiero o entregar la recaudación total del evento.
"Esos recursos son para la iglesia, para la fe de nuestro pueblo, no para los bolsillos de este señor y sus parientes", manifestaron vecinos inconformes.
La situación ha encendido las alarmas y ha generado preocupación tanto al mayordomo principal, Edwin Zempoalteca, como al resto de los integrantes de la comisión, pues de no aclararse el destino del dinero en las próximas horas, la mayordomía corre el riesgo de enfrentar el escrutinio y el reclamo público de una feligresía que exige cuentas claras del dinero que el ayuntamiento otorgó en su nombre.