Política

Se queda Morena sin liderazgo, Jaina Flores no logra marcar agenda y prefiere dormir en la oficina

Al interior de Morena consideran que el partido requiere una dirigencia con mayor autonomía.

A unos días de haber asumido la dirigencia estatal de Morena, Jaina Daniela Flores Meneses sigue sin lograr consolidar un liderazgo propio al frente del partido. Su llegada prometía una nueva etapa para la fuerza política en el estado, pero hasta ahora, su presencia ha pasado prácticamente desapercibida entre la militancia.

Lejos de convertirse en un factor de unidad o de encabezar una agenda política activa, la dirigente ha mantenido un perfil bajo, con escasas apariciones públicas y poca cercanía con las bases del partido, situación que ha provocado cuestionamientos sobre la conducción que hoy tiene Morena en Tlaxcala.

Mientras otros actores políticos recorren municipios, sostienen encuentros con simpatizantes y fijan postura sobre los temas que marcan la agenda estatal, la presidenta del Comité Ejecutivo Estatal ha permanecido fuera del debate político, sin imprimir un sello propio a su gestión.

Uno de los episodios que más comentarios generó fue su reunión con el secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández, a quien presentó su plan de trabajo apenas asumió el cargo. Para diversos militantes, ese encuentro envió un mensaje equivocado, pues en lugar de mostrar independencia como dirigente partidista, dio pie a interpretaciones sobre una cercanía política con el grupo gobernante.

Al interior de Morena consideran que el partido requiere una dirigencia con mayor autonomía, capacidad de diálogo y liderazgo para conducir los trabajos rumbo a los próximos procesos electorales, especialmente cuando ya comenzó el movimiento de aspirantes de cara al 2027.

En lugar de convertirse en un punto de encuentro para la militancia, Jaina Flores ha sido señalada por mantener una dirigencia distante de los comités municipales y de los distintos grupos que integran el partido, alimentando la percepción de que Morena opera sin una cabeza política visible.

Con la sucesión estatal cada vez más cerca, la ausencia de un liderazgo fuerte comienza a pesar dentro del partido. Para muchos militantes, la pregunta ya no es quién dirige Morena en Tlaxcala, sino si realmente existe una dirigencia que esté conduciendo al partido o si las decisiones continúan tomándose desde otras oficinas del poder.

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