Zacatelco

Crisis e impunidad en Zacatelco: Silencio Oficial tras la escandalosa salida del director de Seguridad

Mientras el alcalde Miguel Acatzi Luna encubre la salida del extitular de la corporación y los regidores se distraen con ambiciones políticas, la seguridad del municipio queda a la deriva.

Un hermetismo absoluto y un silencio sepulcral envuelven al ayuntamiento de Zacatelco tras la salida por la puerta trasera de Jesús Herrera Moreno, exdirector de Seguridad Pública Municipal, en medio de cuestionamientos y tras revelarse una serie de escándalos por la presunta liberación de sospechosos de cometer delitos, el exfuncionario abandonó el cargo sin rendir cuentas ni responder por las acusaciones que pesan sobre su gestión.

La actuación del presidente municipal, Miguel Acatzi Luna, deja severos cuestionamientos sobre el compromiso de su administración con la justicia, pues a pesar de tener pleno conocimiento de la gravedad de los señalamientos en la corporación policial, el edil prefirió facilitar una salida discreta para el exdirector antes que fincar las responsabilidades administrativas o penales correspondientes.

Con esta omisión, el alcalde pasa de la neutralidad a la complicidad silenciosa, solapando anomalías en un área donde la impunidad se paga directamente con la tranquilidad de las familias de Zacatelco.

La abrupta salida de Herrera Moreno no estuvo acompañada de un plan de contingencia ni de la designación de un perfil capacitado para asumir el mando, por lo que el panorama actual refleja improvisación en una de las áreas más sensibles del gobierno local:

Mientras tanto, la Dirección de Seguridad Pública carece de un titular acreditado en un momento crítico para la población.

Trascendió que la corporación quedó temporalmente a cargo de Diana Zamora, quien se desempeñaba únicamente como enlace, dejando la estrategia de seguridad en manos improvisadas.

Por su parte, el regidor Gabriel Díaz Quintero, titular de la Comisión de Seguridad Pública, ha decidido hacer a un lado sus obligaciones institucionales para enfocar su tiempo en aspiraciones político-electorales, jugando al "suspirante" mientras la ciudadanía padece la falta de rumbo.

En resumen, Zacatelco enfrenta una crisis de gobernabilidad en materia de seguridad. Entre un alcalde que opta por el encubrimiento, mandos policiales improvisados y regidores distraídos en proyectos personales, la población queda expuesta e indefensa ante la delincuencia.